El Oncenio de Leguía
{ 1 - 89 - t,enen ganas diversos círculos, deseando lincharlo por sus atrocidades. En efecto, la voluble atención pública se deja engañar y entretener con el come- diante Genaro Ortiz, y el tambaleante gobierno leguiista ]ogra una tregua de semanas 6 meses. Ni la maldición del pueblo, ni la vindicta de los intelectua- les pulveriza á Leguía, sino que al fin el Ejército obtiene una fácil victoria sobre el Mandatario en bancarrota, el que por voluntad de Dios no es rescatado por sus protectores extranjeros. Leguía y la Magdalena ' 'El que de vosotros esté sin pecado arroje contra ella la piedra primero' ' (San Juan, Cap. 8. v. 7) Este argumento de defensa compasiva que empleó el Supremo Abogado en favor de la Magdalena ha podido servirle tambien á Leguía. ¿ Que podría decirle á Leguía el Arzobispado que negociaba en contratos de caminos y de inmigración? ¿qué la sociedad que murmurando terriblemente respecto del matrimonio de! hijo homónimo del Presidente. tomó champán y 1ució su elegancia en la boda? ¿_que los políticos del contrato Dreyfus, y del contrato Grace y de la Brea y Pariñas, ad- ministradores de los intereses nacionales? ¿ que los extranjeros de la Cerro de Paseo Copper Corpo- ra tion, de Talara, <le la Marconi, de las Electricas Asociadas, de la Frederick Snare Co.? ¿ que los diplomáticos -de cuatro continentes del mundo que eran espléndidos camaradas de los más acusados diplomáticos nuestr~ del Régimen del Oncenio? Continua como sigue ---el relato en el evangelio de San Lucas: •' Oyendo los escribas y los fariseos eso, salianse uno á uno, redarguidos de la conciencia. Jesús, viendo á nadie más que á la mujer ~usa- da de adulterio, dijole: Mujer, donde están los que te acusaban? ¿ ninguno te ha condenado? Y ella
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