El Oncenio de Leguía

- 72 - porque su gobierno ' éivil hubo necesjdad de apoyar- se en las bayonetas. No para fortificar ia posición internacional del Perú se echó sobre la Nación tan desmesurado incremento de gastos en sueldos y pensiones militares, como se originó para con. ciliar la fidelidad de esos garantlzantes de la se- guridad del Presidente. No para protejer ]a vida y prosperidad de los ciudadanos sine, . para perseguir á los adversarios del Régimen se creó 1a ponderada· Policía Espa- ñola, con sueldes y hombres adecuados á su mi- sión de sostener la inamovilidad presidencial. . No con preocupación por la Defensa Nacional se improvisó el tributo de éste nombre, qne perjudi- có el .comercio en nuestras costas, mientras que )os linderos del Perú se contraian por obra de pacíficas negociaciones de cancil lerfa, premiadas con ventajas qut:: no recibía Ja Nacio;J. ' 'Bl Estado soy yo": en el Centerario de la In- dependencia, el 28 de Julio de ] 921. aprovecha . Leguía, colmandose de homenajes y obsequios co- mo si él y no la Repúb1ic&, hubiese cumplido los cien años. Un país de la escasa imp:)rtancia universal que tenía, y tiene hasta ahorn el Perú, debiera haberse contentado con celebrar su magna fecha mo- destamente como en familia, con los represent-an- tes de las república~ hermanas. Pero Leguía quiso soñar grandezas en compañía de emisarios diplomá- ticos de las potencias de Europa, Asia y América. -Y no le bastó con una vez, sino que hubo de haber un segundo fausto de Centenario en 1924, sacrificando ef Erario Público, -la bolsa co:nún de ricos y pobres. wran te las Fiestas Centenarias hubo con versa- ciones diplomáticas, hubo contacto con avisadas inteligencias extranjeras que buscaban Ja mié) del

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