El Oncenio de Leguía

- 70 - porque dentro de un estado de normalidad el go- bierno encuentra un contrapeso á su poder en la fuerza Je opinión de una sociedad libré é inde- pendiente de1 círculo ó la persona gobernante. Una preponderancia del gobierno que se traduce en un cent!"alismo notorio viene cuando los miem- bros de la colectividad nacional temen perder un puesto en el caso de expresar una verdad, co• mo por ejemplo, muchas de las verdades que fu.eran patentes y se silencia.ron, dur;:1.11te el periodo pre- sidencial de Leguía. Si una mayoIÍa de los ciudadanos elige, puede decirse casi por pereza, la carrera burocrática, queda sin 2.bordar el trabajo productivo industrjal, pues, el trabajo <le oficina no da fruto al fisco, sino que le cuesta. Llegó un momento en los tiempos de Leguía, en que el decaimiento de las in- dustrias por la dedicación de los hombres al ofi- cialismo se había hecho tanto, , que personas dispueEtas al trabajo ó al negocio, ya no encon- traban oportunidades que explotar é ingresaron muy á su pesar, en las turbias actividades políti- cas como un único y último recurso. Así la em- pleomanía, que siempre fué un mal del Perú, cre- ció hasta dimensiones fantasticas, alentada por la ambición y vanidad de un gobernante á quien se pudiera haber dado crédito de poseer bastante talento para combatir y no fomentar la antigua dolencia, E! sistema burócrata centralista de Leguía habría quebrado mucho antes de qce lo hizo, á no ser por el estupendo abuso que se operó en materia de empréstitos públicos. A la vez que las provincias convergian más y más hacia Li- ma, esta capital convergía más y más hacia Washington. No obstante las inagotables riquezas naturales del Per.Ú", la pobrern interior aumenta-

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