El Oncenio de Leguía
Congreso, fas Cortes T udiciales no velaron so b{e el respeto á sus fueros. Y quien no vela sobre la efectivi<lad de sus fueros es una nulidad. El número u no en m edio de los cer.os era Le• guia, y siendo él el único número que podfa da_r valor á los ceros, todo d mundo á él se dirigía en lugar de oct1par á los funcionarios pertinentes á las diversaE secciones de la administración. ¡Un centralismo culminante producido del modo más lógico, pero sumamente fatal-pues no cabe en la razón de las cosas que un solo hombre pueda su- plir el trabajo omitido por centenares de indivi- duos y asegurar el por venir de miles de par- ticulares que debieran huscarselo ellos mismos. El centralismo establecido por Leguía ha sido un castigo por la falta de amor propio en los ciu- dadanos individuales que eI'.I. masa optaban por ser\'ir en la ·burocracia en lugar de preferir forjarse con -ríesgo y esfuerzo una existencia in- dependiente. Solo un hombre de posici6n indepen- diente puede juzgar con criterio no entorpecido los asuntos de interés patrio, y cuando tales asunt0s r:;o son juzgados con claridad oportuna- mente, todo el edificio que ~lberga á los ciu- dadanos sufre desmedro, con pe1Jgro d ~ una ul- terior c:.i. tástiofe. Es · imposible que burócratas atenidos á la be- nevolencia del Jefe de Estado se pronuncien sobre los actos de éste con entera franqueza-la conciencia de su inte;és pe;:-sonal en una cómoda colocación los detiene en cualquier momento en que pudieran como elementos democráticos protestar contra a 1 gún error in voluntario 6 atentado volun- tario que cometiera el dirigente. Un centralis- mo político pernicic so no se produce ni puede producirse mientras que lo~ servicio~ de ~ ic!na pública permanecen dentro de su JUSto 11m1te,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx