El Oncenio de Leguía
- 60 - cada vez que contrataba otro nuevo empréstito cuan- tioso. Leguía no era tai"l monstruo como para ne- garse á hacer el bien cuando el caso no cruzaba sus planes grandes, y no pocos individuos, masculi- nos v femeninos, se habrían ido consolados de su nrese-ncia. Pero no dehe olvidarse que jamás alguna de las Jarg~ezas de Leguía salió de su pr0pio pe- culio, sino del Erario de la Nación, y merece re- cordarse la extraña cir'-·unstancia de que ét no o- bló ni un centavo cuanr:lo el Comité Patriótico de Señoras recibía crecidas sumas para el fondo dei Plebiscito de Tacna y Arica. La instrucción retrocedió n: )tablemen.te en tiem- pos de Leguía. La eterna in1uietu 1 humana ha- bía hecho que en los tiempos de Pardo se discu- tiera continuamente sobre el mod0 de mejorar la enseñanza pública; se suponía que los maestros no respondían en grado suficiente á las exigencias pe- dagógicas y que el alumnado 110 estaba á la altura en que pur1iera habpr estado. Se habló contra el método memorista, ~e recomendó traer profesores extranjeros ó enviar estudian tes nacionales á em- paparse en la pedagogfa modernizada de las alaba- das tierras europeas y yanquis. Al · preceptorado nacional se le puso inspectore~ de vigilantes; se for- mó la . E~cuela Normal para aventajar el antiguo sistema de ics preceptores diplomados; se debatió si convendría ó no desvestir á la histórica Universi- dad Mavor de San Marcos de su clasicismo tradi- cional y· transtormarla en un colegio de estilo yan- qui, de tendencias prácticas y ~órdidas. Se ensalzó enormemente el valor de la educación fisica, co- menzando con las lecciones dei Maestro Gros con- tratado por Pardo, hasta empalmar con la difusión del Cdeporte de football en las pistas tendidas por la Foundation Co., contratada por Leguía; la afi- ción á la gimnasia y el atletismo creció sin límite,
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