El Oncenio de Leguía

- 61 - absorbiendo tantas horas escolares v tantas otras horas de vacancia como en la Lima· vieja lo harían los rezos en las comentadas escuelas de religiosos. Todo se ensayó en materia de enseñanza, y los profesores extranjeros conE.umieron en el Perú bue- nos dinf'ros del Estado por razón de sueldos; la Caja Fiscal desembolsó buen dinero en mandar fuera del país a cuanto jóven pretendía buscar exóficos cre- denciales; los normalistas y los diplomados se pu- sieron en pugna, porque se había dictado en favor de los nuevos uno ley rétroactiva que perjudicaba á los nn tiguos; los inspectores de instrucción co- rrompieron e! ramo mas de lo que lo purificaron; los muchachos entregados á los higiénicos deportes dieron señas mas bien de embrutecimiento que de moralizacion; lá enseñanza primaria científica iba 31 garete con las innovaciones que debían conducir á favorecer la autod1dactica y con un sobrecargo de requisitcs reglamentarios que se impuso al pro- fesorado; el sistema del profesorado mixto hacía distraer los sentidos <le los preceptores en direc- ción al eterno femenino, privandolo de la respeta- bilidad que pudiera haber conservado bajo .el siste- ma unisexual; las juven tudes se erigieron en criti- cos sarcásticos de sus maestros, Y en la Universi- dad entró la afición á la literatura- rusa de revuelta con perjuicio de un verdadero amor al saber. De igual modo como en el terreno de la instruc- clón pública se realizó durante el Oncenio una im- portante serie de experimentos positivos sobre la " base de temas anteriormente discutidos con referen- da a la solución de los problemas in ter nacionales dt.l Perú. En la cuestión con Chile se ensayó el ar- bitraje de una nación ~uficientemente poderosa ra- ra respaldar su laudo con amenazas conminatorias; se ensayó el 1-'lebiscíto, se ensayó los arreglos di- rectos. Para aquellos que hayan creído a tra ves de

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