El Oncenio de Leguía
- 48 - ¿ Que las condiciones en su país y en el Conti- nente se oponfan a un feliz éxito de semejante po- lítica? Pues, los hombres superiores, los hombres grandes, nunca se han amendrentado ante la adversi- dad de las constelaciones mometaneas y los gran- des reaccionarios han luchado generalmente cuando la decadencia y el escla vizaje de sus respeeti vos pueblos llegaba á un extremo. Por eso, porque no tomó una iniciativa que la voz de su raza debió haberle dictado. por eso Leguía queda descontado como un dirigente magn0. Leguía no es UE reaccionario contra la táctica de aquellos dirigentes q' desperdiciaron las riqm·zas del país por culpa de su negligencia, su sibaritis- mo, su venalidad 6 su ciega xenofilia. El Peru, desentonando en nuestro hemisferio ba- jo la guianza de Leguía con una política de pro- tectorado yanqui, ha traído á menos en los luctuosos días del Arbitraje Estadunidense y los. Empréstitos de Wall Street el tono del Continente Suraméri- cano entero. Un hombre de alma fuerte habría pre- ferido ceder Arica á Bolivia que á Chile. Con una política de a prcximaci6n á Bolivia y las otras republicas colónidas, podría haberse asegura- do la paz de nuestra América como no se la ha asegurado terminando malamente el litigio en el Sur y ciertas disputas de fronteras. Un hombre grande no podría haber empequeñecido á la Nación condenandoia á vivir una vida ficticia sin nada propio. Leguía hizo desempeñar al Perú el triste papel de apoyarcse por entno en una fuerza ajena, sin disponer de fuerza propia alguna, y de salir trasquilado co~pletamente por la habilidad de aquella diplomacia q1..1e bien estudiado tenía los flaé os del organismo peruano y la idiosincrasia de los circulas que se ha bfan entregado en cuerpo y alma á la conducción del Tío Sam.
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