El Oncenio de Leguía

- 44 - Q"O en servil sumisión ante los dictados de la diplomacia washingtoniana. Más adelante todavía, despues de las fanfa- rronerías del periodo del P~ebiscito, hasta los veteranos de Tacna, Arica y Tarapacá desfilaron ante el Mandatario, felicitándolo por la venta de Arica, y la comedia de la recuperación de un pedazo de la provincia de Tacna, sin ]as cabezas de fuente de agua y sin' las borateras, En 1925 hubo protestas patrióticas' que fueron acalladas con razones diciendo que con- venía dejar que el arbitraje siguiera su curso. En 1929, cuando se hizo público el texto del Tratado de Lima que ponía fin á la con- troversia peruano-chilena sobre el cumplimiento del Tratado de Ancón, la protesta se ahogó en los brazos férreos de una tiranía declarada. La Nación ~e resintió en lo íntimo, pero er miedo á la PoJicía Española y el amor á las frioleras adquir:f'áas la hizo contemporizar con el agra vio. La Nación se alzó tardíamente cuan- do Legufa esca~eó el dinero para pagar a sus servidores, y no c-on gallardía en el instante . cuando se vi6 traicionada por él en lo que du- rante casi cincuenta años había mirado como una sagrada causa pública. Si el Perú hub iese sido vencido y conquista- do por Chile en una segunda guerra habría hecho un papel menos triste en el drama del Conti- nente que entregándose incondicionalmente al protecto~ado yanqui y poniendose en contra de las repúblicas hermanas en algunas de 1as in tentonas de contrarrestar el avance del impe- rialismo que bajaba desde Cuba, Haití. Nicara- gua y Panamá. Con el centenario de la independencia del Perú, en las suntuosas fiestas del año 1921,

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