El Oncenio de Leguía

17 - bía convertido en el emporio de oro del mundo. Le- guía entra a gobernar en el j:nto momento en que las trabas origmadas por la Guerra Europea co- mienzan á disjparse, y en que la mirada de los ban- queros de Nueva York se dirigen á Sur-América, por tener mucho capital que invertir y pocas pers- pectivas de negocio que descubrir en los extenuados pueblos de Europa. El crédito yé3nqui está franco para el gobierno peruano que puede ofrecer en prenda lns impon- derables tesoros propios de nuestra tierra nacional contenido:; en los tres reínos de la naturaleza. To-: davía más, la época de los inventos mecánicos se halla en un auge fenomenal, y hay la plena seguri- dad de cautivar el entusiasmo de un pueblo que ha de recibir con la ingenuidadde un niño la dádiva Je sorprendentes juguetes é ingeniosos adquiridos afia- do. No se poqrá negar que Legu ía gozó de grandes op0rtuni<laries como nunca antes se ha bian presen- tad<' en los días de la República para un presi- dente sin sentido de responsabilidades morales. Los propósitos de Leguía Los prnpósitos que entretenía Leguía al asumir el gobierno pueden ser definidos como sigue: Primero, adueñarse del Perú sin dejar subsistir ningt(na oposición, para lo cual sería necesario des- truir el, pode:- del viejo Partido Civil. Segundo, concluir con la vieja disputa chileno- peruana sobre el cumplimiento del Tratado de An ,cJn. Tercero, modernizar el país, inspirándose en el veloz progreso de la técnica europea-yanqui. 0 .He ahí los propósitos. ¿ Y los móviles?-Una '...J mezcla d~ móviles buenos y malos. Un móvil bueno, impulsar al país con más empuje que los predeceso-

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