El Oncenio de Leguía

- 18 - res· un móvil malo, mirar las vastas posibilidades de 'lucro que ofrecian las condicioTJ.e5 del Perú. Leauía lanzó su candidatura presideneial des- pués d; urta larga permane:icia en centros banc~- rios ingleses, y vino seguramente como una especie de agente comercial lleno de encargos de quienes se le habian acercado con el intento de utilizar su pró- ximo encumbramiento al poder ejecutivo en el Perú. La consigna más pesada que trajo Leguía fué la de poner :término a la controversia legendaria sobre Tacna y Arica, que los extraños considerab3n como un fatal obstáculo a un tranquilo desenvolvimiento de las operaciones mercantiles en Sur-América. La historia posterior demuestra que Leguía fué un gobernante del Perú ideal para los extranjeros, pues todo cuanto pudieron ambicionar consiguie- ron por su intermedio, sea en concesiones de negocios, en concesiones territoriales y en colocacioms burocra- ticas. Leguía logró transformar por completo la mentalidad peruana, que duran te casi cincuenta a- ños había voltejeado al rededor de su rencor hacia Chile, y convertir a la nación en un ente sin ideales postrado en devoción idólatra ante las maravillas materiales que se derramaban cual de una caja de Pandara desde las factorías yanquis sobre nuestra capital y nuestras provjncias. La /Patria Nueva No fué por cierto una casualidad, sino una ar- timaña bien meditada que se hiciera caer el golpe de mano contra José Pardo en 1919 en la fecha 4 de Julio, <lía de la fiesta nacional_yanqui. Más tar- de no se podia saber cuando se conmemoraba ese ani ersario cual una efemérides gloriosa, si se cele- braba el advenimiento dP. Leguía al gobierno ó la anexión del Perú á Estarlos Unidos de Norte A- mérica.

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