El Oncenio de Leguía

- 16 - · ninguna parte; él pulsó los políti~o_s q~e habían d: figurar en el Congreso y el M.m1ster10, y 10~ hallo a todos reductibles. En cuanto a - los obreros, a- lentados con las modernísimas esperanzas de rei- vindicad6n, solo era menester ganarse la adhesión de las directivas y aplastar los movimientos del resto de ellos con los medios drásticos santifica- dos por su uso en Europa. Habi]mente tejió la red el fundador de la Patria N~eva, es decir, de ese espcji,rno brillante que des1umbraba a las gen- tes con su arreo de mara villas mecánicas. Es preciso recordar un acon~ecimiento en el cual habían puesto formidables es pecta tí vas los circu 1 .os comerciales de] Perú y que sufrió men- gua imprevista por medio de aqu.el otro gran a- contecimiento histór·ro, la Guerra Europea, a sa- ber la Apertura del Cana1 de Panamá. Se había a!'giiido desde años atrás que el esta- blecimiento de la vía interoceánica entre el Atlan- tico y el Pacífico. en el Norte ocasionaría una re- volución completa en las condiciones de trático del Perú, acercando nuestro país a los mercados ya.nquis y europeos El adelanto en civilización que habian obtenido el Brasil, Argentina y Ch~le con ventaja sobre nosotros, se debió a la mayor proximidad de e:3as repúblicas para lc1s líneas de vapores. Ahora hubiese de e-ntrar el Perú en el mismo vortice de inflm·ncias extranjeras en que se habían encontra- do desde ya aquellos pueblos hermanos de nuestro hemisferio. Pero, la apertura del Canal de Panamá pasó casi inadvertida en medio de las preocupa- ciones de la Gran Contienda. Terminada 1a Guerra Europea, el funcionarnien- ~o del Cnnal tuvo que producir al fin sus efectos nafurales, y 4 esa portentosa novedad se · agregó una rnás que era rern,tado de la Guerra el e- norme enriquecimiento de Yanquilistas, que se ha-

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