El Oncenio de Leguía

- 15 - radores que sin plan asa1_taron Palacio, que el ca- racter del presidente que se sostuvo, viendo la fal- ta de nervio en sus plagiadores. Pero no fué el 29 de Mayo, ni la esperanza en la l:lonradez hacendaria del ex-gobernante que en 1912 terminó por primera vez en el Panóptico, lo que levantó a Leguía en 1919-:-no: lo que lo le·-·- vant6 fué la decadencia general. Todas las estruc- turas que habían presta fo cierto vigor a la Na- ción se habian ido hundiendo, y aquel que hubie- se estado un día debajo del nivel moral común, resultó entonces arriba, por su cínica inteligencia. ¡Ah sí, q11e Leguia conocía el medio y la épo- ca! La funesta ráfaga de la Guerra Europea había decapitado, puede decirse, a !a humanidad civili- zada. De las ferocidades y la mortandad de la Gran Contienda no · quedaban ya sobrevivientes ni no- blezas de sufrimiento ni virtudes dtl alma. La fé de las plebes en las clases superiores habta quebra- do. El Reinaáo del Proletariado intentó venir, pe • ro la clase de trabaja_dores musculares se ahogó en su propia inepcia y surgió al fascismo, resuelto a con- tener el comunismo con el aplauso de todas las enti- dades sociales que tenían valores que preservar. Las medidas despóticas, suprimidoras de los temidos co- natos de rebeldía ~e impusieron como una necesidad por todas las naciones reconocida. La censura, la violación de correspondencias, la persecución de ma- terial combativo de prensa,el aumento caprichoso de i!ravamenes, fueron costumbres traidas de los cua- tro años de la Guerra y justificadas por las cir- cunstancias post-guerra. Leguía pudo preparar así lentamente la omni- potencia absoluta a que aspiraba. Primero hubo de ganar las voluntades de los .partidos jovenes.., el descentralista y el obrerista. o Hombres de gran caracter no se le oponían en

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