El Oncenio de Leguía
- 12 Pero veamos si el Perú ganó bajo el mando de Leguía siquiera en importancia material, en poder sobre sus antagonistas. No. Durante el gobierno de nuestro grande hombre Leguia ganaron ventajas vi- sibles muchísimos países de América-menos el nues- tro. Los reyes \le Francia Luis XIV y XV no son considerados como grandes hombres, y sin embar- gó, pudieron deslumbrar siquiera á su pueblo con glorias efímeras de victorias guerreras y di plomá- ticas, donde Leguía solo tiene una serie ininterrum- pida de derrotas. Leguía se parece á esos reyes funestos que fueron precursores de la sangrienta Revolución Francesa por la decadencia social que originaron, en todo menos el poderío internacional que marca su época. En general es el peor cie ]os síntomas cuando se proface en cualquier medio 1a deificación de al- g11n hombre. En el grado en que se enaltece de- masiado á un miembro de la comunidad tit:!nen que rebajarse los demás, La autora de este libro recuerda toda via ja pe- nosa impresión que sufrió al ver al Dr. Joaquín Ca- pelo inclinarse con excesiva admiración ante los restos de don Nicolás de Piero1a. Cuando la admi- ración a un prójimo 50brepasa el límite tacional. e- lla humilla, esclaviza y subyuga en su propio con- cepto al admirador, ha ciendolo incapaz de valer por sí y guardar su dignidad. Un día el cálculo fri9 de los saje:nes hizo un huen jueio con la emotividad y . fa] ta de con trol mo- ral de los latin_os. Pué cuando Lindbhergh hizo el viaje de Aguila Solitaria en el "Espíritu de San Luis." En Parfa se perdió la medida con qm~ se debió medir al Mensajero de Paz despachado por Yanqui1andia que temia el enojo de los -pueblos eu~peos sacrificados al Acreedor de las Deudas de la Guerra del 1914. No hay gigantes, no hay colosos sino para los
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