El Oncenio de Leguía

- 10 - seguir su permanencia en el poder. La comedia del Plebiscito cuesta al país su- mas incontables. La Comisión Plebiscitaria: los viajes para aquí y para allá de los famosos Repa- triados,los ilusos de Tacna,Arica y Tarapacá á quie- nes unas veces se les engríe y otras veces se lPs abandona á terribles miserias. En el tiempo del Plebiscito murieron todas las ilu- siones antiguas de los peruanos; quizá que despues florecieran aún ilusiones nuevas, tan efímeras como aquellas. Los Repatriados (quiere decir tacneños y ariqueños) se desilusionaron de_ Lima y los lime- ños se desilusionaron de los Repatriado:;. Muchos de los tacnefios y ariqueños habian abusado de la facilidad de los pasajes que ofrecía el Gobierno, ]le- vados de un afán de conocer la Capital, y pagaron caro la aventura. Todos los hijos de las enunC'iadas provincias fueron sacrificados 4 la diplomacia dicta- dora de Washington, la cual perseguía c;:m el Ple- biscito la victimación económica de Chile y el Perú y un puerto en el Pacífico, que felizmente no al- canzó, gracias á la pertinacia chilena que insistía en conservar Arica para el Conquistador. Leguia fué derrocado antes de poderse hacer coronar de un modo formal como Inca, Emperador de los indígenas, y por ende, del Perú. Así es que la Raza Indígena no vió el fin de las intrigas con- tenidas en el programa pro-indígena desarrollado por el Candidato a Tres Elecciones Presidenciales sucesivas. Ilusiones quedaron todavía cuando Le- guía perdió el mando y cuando murió, porque no tuvo ya ocasión para destruirlas, como otras, con el testimonio de los hechos. • La tendencia monarquíca de Leguía ha sido e- vidECnte; él diría entre sí: aunque la hora no permita todavía hacer saltar un águila imperial de la cabe- za de la figura de la República, como ]o~ hicieran

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