El Oncenio de Leguía

5- menta!idari; nuestras practicas administrativas c;;on rudimentarias; visión largc1 ó previsión no existe t:n nuestros hombres; nos contentamos con imitar les procederes de los demás pueblos, sin a- gregar reflexión propia ni voluntad de propósito. No hemos podido a vanzar sino atravesando una enorme, dolorosa Experiencia que ojalá no sea ya de aquellas que siempre se han borrado evanes- cientes de la memoria. Tendremos que echar un retrospecto sobre las condiciones del Perú en el último cuatrenio de José Pardo, para atinar en comprender la obra de Legufa. Los tiempos de Pardo Los tiempos del Presidente José Pardo cons- titUyen hoy una pre 7 historia. Un mundo nuevo ha surgido desde el año 1918 en que tuvimos cambio de gobernante y en que terminó la Guerra Eu- ropPa, dejándo en la entera tierra civilizada los ra~tros de su paso. Pardo salió del mando cuando los peruanos eran aún como habian sido desde la Gue,:-ra del Pa- cífico. En la insistencia sobre la recuperación de Tacna y Arica s~ cifraba todavia en el concepto general el honor del país. Los viejos prestigios de la Aristocracia y la Igleoia estaban recien soca- vandose por las teoría libertarias c¡ue principiaban á penetrar en las- masas obreras. Pardo quiso ser moderno en 1egif:ilaci6n, y en actividad personal, estimulando ]a construcción de ferrocarri]es y apli- cando medios, algo precarios para mejorar la ins- trucción que, decíase, se hallaba en estado: <lema.. siado ineficiente-pero no se desvistió, por supues- , to, de sti ingénito modo conservador. Empero en esos .tiempos de Pardo, la moral hubo llegado m!Jr- cadamente á declinar hacia la decadencia. La anti- gua fé católica absoluta de las diversas clas-es so-

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