El Oncenio de Leguía

-4- -fi El "Graphicu de Nueva York llamó en Setiem~ bre de 1931 'al Perú "victima in1potente de las lo- cttras de un autócrata itrespons·able' ' El economis- ta yanqui Lawrence Dennis dice en ' 'The New Republic" del mismo mes:; '·Cuando se gasta dos do- lares donde debe gastarse uno ·se impone· una mjus- ta carga á las generacfones· futuras." Bajo el régimen de Leguía. se coritrató diez em- préstitos cuantiosos en once años. Las sumas de ca Ja empréstito sucesivo desaparecieron devoradas por la vorágine de ' pretensiones persona1istas, sin dar un rendimiento que hubiese puesto límite y fin á la necesidad de buscar en nuevos préstamos un medio para conjurar ias amargas angustias fiscales. La deuda pública se elevó durante el periodo de Leguía de 24 y medio á 267 y 'medib millón de soles, Los guarismos que indican tal inflación de los · gastos de una nación dentro del estr~chb acápite de una década . significan ' una tremenda acusación contra los hombres que manejáron la administración financiera. , · ' Pero, si nadie en el Perú se dió cuenta de la locura de1 proceder de los dirigentes. 6 'del dirigen- te supremo de los asuntos púb1ic'ós ¿ porqué no su- poner que el · mismo Leguía vivió tan obsesionado por la ignorancia y el error en materia de econo- mía µolítica como cualquiera de sus c-ompatriotas? La completa identificación de Leguia con la psicologia de la nación que gobernaba 1 puede cons• tituir una a~abada -disculpa del Presidente Once. nario. • i Por eso, debemos tomar los desastres naciona- les causados directam-=nte por L~gufa, aparte de los otros que simplemente fueron consecuencia de todo una sucesión de desaciertos· pólíticos anterio- r-es, como una formidable lección en gobierno del Es"tado, y nada más. Nuestra nación es joven, nuestra. población es todavía casi infantil en su

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