El Oncenio de Leguía

- 99 - El cimco mercantilismo y el rfgido despotismo ejercido por el Presidente Oncenario impedía que éi tuviera muchos amigos leales y muchos enemi- gos abiertos. Leguía había destruído en contra su- ya tanto como en contra <le los demás; los senti. mientos de hidalguía que no concordaban con su credo practicista, y había fomentado la doblez y la infidencia. Noblemente se destacan los adheren- ,tes leales que no abandonan á Leguía en la hora de su desgracia y los adversarios leales que lo fueron firmemente antes de la Revolución de A- gosto. ¿Gratitud é Ingratitud? ¿ Quien sabría depurar los créditos de gratitud sino el Omnis-:-iente? Es una caracteristica de muchos hombres públicos el no hacer bien alguno sino con mira á su política. Desde luego queda en duda si un beneficiado tuviera algo que agradecer cuando el bien recibido debió recaer en el benefactor. El aislamiento y el olvido fué para Leguía co- mo para otros de su oficio el epílogo natural de una vida de ambiciones. En dar y recibir fluye sin embargo a veces algo de simpatía entre el pro- tector y el protegido, y esto forma el uno por ciento 6 uno por mil de gratitud sincera que co- sechan los hombres de Estado. Entre nosotros no se eleva el pensamiento en ge- neral sobre un concepto partidarista 6 personalista acerca de las figuras políticas. Por eso se ha oído decir: ' 'd,éjenlo en paz á Leguía, ya que ha muer- to." No se considera á los políticos como seres per- tenecientes á la historia, con responsabilidades ha-- cia el desenvolvimiento de la · Nación; no, lejos de eso, se juzga á los políticos como meros ejes al- rededor de las cuales gira la lucha de las d0trias codicias, de manera que una vez que hayan desa- parecido de la esce~a, no h~bría ya motivo para ;

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