El Oncenio de Leguía

- 91 - hombres engañan á sí mismos y a los demás, pre- tendiendo tener el alma redimida cuando solo se hallan forzosamente privados de continuar en sus viejos bábitc s. El único dato fidedigno que pose}'era la historia sobre el estado interior de Leguía despues de su reclusión en el Panóptico y antes de las horas finales , en el Hospital :Naval situado en Bel1avista sería su Testamento, á ser autentico, 1-datado el 11 de Ene- ro de 1931, y publicado á raíz de ~u muerte. El infortunado gobernante pudo ser hasta cadaver, un motor de ]a política; no se puede saber si fueron exactas las versiones dadas por algunos periódicos 6 los informes verbales atribuidos á algunos de sus familiares en Febrero de 1932, ó si los leguiistas procuraron hacer correr rumores calculados á im- presionar al público. El leguiismo abatido y pers~- · guido, y á la vez impenitentemente ambicioso de vol- ver al poder, no tenia otro modo de hacerse simpá- tico que haciendo simpático á su autor. El leguiis- mo ha manipulado á su gusto á Legufa viejo y á Leguía muerto, habiendose acabado el Leguía vi- goroso y autónomo más 6 menos en e] año 1929. ~l clero interesado en el rég;men derrocado, veló junto á Leguía en la prisión ; á los periodistas de color indefinido que no eran del régimen nuevo. les plugo hacer un héroe del que había sabido reu- r.ir al rededcr suyo á 990 mil adherentes' de los cuales unos tantos habían quedado leales y otros podían regresar 4 las filas, ya que cambiar de ban- dera no era para ello~ cosa dificil. Contaron los cronistas que Leguía perdonó en los momentos supremos á sus enemigos, pero no men- cionaron que haya pedido perdón á la Patria por los grandes daños que le hizo; desde luego, ¿n;Airió Leguia arrepentido 6 no? Nadie levantará el velo que bajó sobre el Destronado en la madrugada

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