El indígena y su derecho
-40- bajos que no pueden dejarse de ejercer, y que no son oficios viles como dice el texto, porque vil no e~ ningún trabajo indispensable en el orden humano- lo único que se interpone todavía en que la raza indígena caiga hasta el grado de ser una casta paria, es que millones de indígenas conservan todavía su antiguo derecho te- r'ritorial, sea de un modo efectivo o en condicion de reclam ·-mtes. La Reforma del Código, tal como está concebida actualmente, quitaría a la Raza la tierra bajo los pies. Millones de indígenas quedarían vagos, sin tierra, sin derecho de recl~mación; expolia- dos sin remedio, porque las Cortes de] usticia de la República ha- brían dado por concluído el largo proceso ocasionado por el co- loniaje español. ¡Parias! presa de los contratistas de braceros y de las autori- dades cómplices en un gran comercio con carne humanal ¡ llotas! ¿qué dice el Diccionario sobre los ilotas? «Ilotas, habitantes de la ciudad de Helos (por lo que parecie- ra mejor llamados helotas) en Esparto, que fueron rnbyugados en el año 700 antes de Jesucristo y reducidos a siervos, después de tenaz resistencia. Los descendiente~ de los helotas fo r rnaron ert seguida la casta e~clava en todo E~parta, pero se distinguían de los demás esclavos griegos en no ser siervos de un amo individual, sino del ~stado. Sobre todo se les dedicaba a los trabnjos de agricultura y se les hacía servir en las ~uerras como eséuderos y tropas ligeras. Se ocupaban a la vez en arte~ y oficios. Los tra- tos crueles que recibían los movió varias veces a rebeliones, las que tu-.,ieron por resultado que unas veces se diera la libertad a un número de ellos y otras veces, que ~e organizaran 'cacerías y atentados clandestinos para suprimirlos». Parece verse el porvenir de nuestra raza indígena en este pre- . cedente del viejo pueblo griego. El indígena se encuentra ya casi en condición de siervo del Estado, en el Senicio Militar y el Ser- vicio Vial. TratoE' crueles no le faltan de mano~ de las autorida- des y de los gamonales nacionales, ni le faltarán de manos de co- sacos, polacos y yanquis qne invadan el territorio. Rebeliones de- sesperadas prometen venir y 'kerminar trágicamente para los más, con una posible liberación de los menos, que no significaría un triunfo de la Raza, sino un caso de salvación individual. • ¡Peruanos del siglo XX! ¿os decidís a repetir la historia? ¿os halla.is prestos n asumir lA responsabilidad de convertir en parias e ilotas a los descendientes de la 1~aza indígena que aún está en condición de ser rescatada de tan ~orrible destino; que aún puede
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