El indígena y su derecho

- 3,9 '_,.-. nos todavía se jactará alguien en la l\1ontaña de ser de raza pe- ruana. Amor entrañable al Perú, abnegación por la Patria, a causa de un sentimiento profundo y arraigado en el suelo no po- drá formarse en semejante hacinamiento de población sinn des- pués de muchos siglos, y en el entretanto el Perú podrá ser venci- do y polonizado cualquier día-y quienes serán capaces de vencer lo serán los países que tengan en mayor proporción una pobla- ción leal a la tierra nativa. · Es por la razón expuesta que la población indígena conserva- da en los Andes, es de inmenso val. ·r político para el Perú. Es ella la única población fiel con qne contará la Nación para su defensa cuando se acerquen las crisis de los conflictos internacionales. Con la presencia de la raza indígena en sus antiguos reductos de los Andes, la snbsistencia de la Nación está defendida y gaqrntizada. El indígena, luchando po1· su patrimonio inmemorial, ha1·á inexpugnable el Ande peruano, y en su fiereza en el momento ex- tremo podrán apoyarse los enclenques criollos de la Costa. Pero esto presupone que la raza indígena no haya sido diluída, por gra- duales, m alignos procesos, en las aguas de la region fluvial, a la que no pertenece, sacrificada, según costumbre, como bestia de carga en la construcción de la Red Pan-Americana de Caminos, o en el laboreo de haciendas, y acechada del paludismo y otras causas mortíferas para ella, J)ropias del ajeno clima tropical. La m:tnera de <l11nirlR así como digo, sería justamente, ata- carla en su condición hereditaria de dueño comun1al de la tierra suya y hacerla paria e ilota. · Paria~una palabra tan usada- precisemos su sentido exac- tamente según el Diccionario Lingüístico: «Pnria hombre de la casta ínfima de los indios que siguen la ley de Brahma. Esta casta es reptita:fa infame por la~ leyes. Los parias son probablemente Jos descend~entes de los ant1.f?'uos hahi.- tantes del país, subyugados en ot~o tiempo por lps hmdus veni- dos del noroeste. Se les desprecia; esüin reducidos a los oficios más bajos y viles, y se considera una 1;iancha comer con ell?s y aún tqcarlos. Hay muchos al serv•cYo de los europeos, quienes los emplean en oficios domésticos a que los otros naturales del país no s~ presta rían». , . ,. Lo único que se i.nte1·pone ~~dav1a en que, el md1genayeruano sea un paria en toda la e;ctens1c:>n de la palabra, desprecia~o por sus connatural'ªs y reducido ~ ejecutar a la ~uerza l<?s oficios qut; nadie quiere tomar voluntanamente .sobre st ·-es decir, los oficios

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