Zarela : una novela feminista
ZARELA 85 la a o te la perspectiva de proximas vacac10- ne , exdamó jubilosa: ¡Qué placer, que di- h ' 1 - d ' M. . e a, pronto sere a senora e............. i vi- da t.endrá un objetivo i el vulgo inconscien- te no me motejará con los antipáticos epíte- tos de « ·o1te1·ona», «Viste imágenes» i que se yó cuantos otros que van de boca en boca. Hermengarda coj ió algunos periódi- cos tde modas i púsose a revi8arlos pará la inmediata confección del canastillo de boda. Los vestidos de calle, los de tertu- lia' recepción i teatro; pero los que mas cau- ti vabau u atención, eran los que llevaría en la intimidad del hogar, para atraer mas al amado i retenerle a su lado. Los fantásticos · deshabillés de crespos i níveos encajes, de cintas i tules sutiles; los vaporosos matinés, la ropa interior coquetona i artística, de hi- lo finb>imo i seda, mezclando entre las pren- das de nítida blancura, algunas de color con ac:iuel que mas realzase el de la piel. Entretenida gratamente en la tarea de revisar i seleccionar figurines, quedó largo rato la futura señora, pensando á la vez en el predestinado compañero, su amado Simón. IV Simón del Valle, de orígen humilde i oscuro, nacido en Llalli pequeña aldea de la
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx