Zarela : una novela feminista

84 LEONOR E DE MENÉ DEZ dad que estaba muy lejos de sentir, re .. pon- dió: -Hermano mio, no hallo justa ni acepta- ble tu última determinación. ¿Cómo será po~ sible echjir de ca a a las distinguidas per- sonas que nos honran con su auú tad? -Lo dicho se cumple - re pondió seca- mente Raimundo. Luego dando la e palda a su hermana sacó nn libro del Bstante hacién- dole ver con este acto, muy político, que de- seaba estar solo. Cohibida i meditabunda salió Hermen- garda del aposento i entrando al suyo en- tregóse a diversas cavilaciones. La actitud enérgica del hermano si bien es cierto le había contrariado, ofrecía en cambio presentarle una ocasión para obligar a Simón formalizar su matrimonial compro- miso. Aprovechando aquella coyuntura, ape- nas viese a Simón, le manifestaría en tono melodramático la imposición del hermano i lo doloroso é imposible que para ella sería dejar de verle. Entonces él, echando a un lado su ha- bitual timidez, la pediría en matrimonio i adios zozobras, miedos al porvenir i preocu_ paciones de su in0ierta soltería. En un rapto de exaltación gozosa, ·Her- mengarda batiendo palmas, cual una colegia-

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