Zarela : una novela feminista

ZARELA 83 de requipa cuanto antes, lejos muy lejos. Sumido en penosas ~refiecciones quedó el padre infeliz, echando bocanadas de hu- mo, arrojando casi íntegros los cigarrillos i dando grandes trancos por la habitación. Hermengarda le ob ervaba con inquie" tud, temiendo que la; fuerte conmoción mo- ral recibida) le ocasionara un trastorno men_ tal. Solícita se · le acercó htt.ciéndole algunas refleccione , procurando tranquilizarle con al- guna que otra simpl~za suger.ida por su ima- ginación no acostumbrada al raciocinio. El hermano parecía rio escucharle, mas al insistir ella con sus impertinencias, volvió como de un penoso sueño i sin tomar en cuen- ta los consuelos dijole imperiosamente: Orde- no que de hoy en adelante, nadie mencione en esta casa el nombre de esa desdichada, adviértelo a Soledad; ha muerto para mi co- mo para todos, que se entienda la verdade- ra acepción de esta palabra. I en tanto que hago los preparativos de un largo VIaJ e, or- d euo a í mi~mo que no se acepten aquí mas visitas. Aunque Hermengarda estaba acostum- brada a que en la casa se hiciese su volun- tad contrariandola del hermano) sintió en es- ta vez un estremecimiento nervioso al escu- charle i procurando aparentar una tranquili

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