Zarela : una novela feminista
80 · LEONOR E . DE MENÉNDEZ ¡Qué horror, qué horror! - exclamó Her- mengarda en tono chillón i tembloroso, de- jándose caer en un asiento. - ¿No te lo anun- ciaba? Al fin, esa vil criatura de tu herm~ na dió de lo que era, se ha marchado en- volviéndonos en el lodo mefítico de la des- ho11ra. ¡Dios mío, Dios mío,! se me cae la cara de vergüenza. ¡Qué dirá Símón, Vír- gen santa! Ya todo ha concluido, imposible· que se resuelva entrar a formar parte de es · ta deshonrada familia. ¡Ah! canalla, ah loca, su mala inclina- ción debía hacerla pisotear miramientos so- ciales, consideraciones, renombre, todo, todo. Soledad, volviendo en sí de Ja estupe- facción producida por la infausta noticia, al e$cuchar las hirientes frases con que la tía insultaba a su hermana la dijo temblando de indignación. ¡Tía,! usted es muy injusta con mi des- graciada hermana; como si ella sola fuese la culpable, contra ella son SU8 odios. ¿No le acusa a usted la c011eiencia? Además, ¿no halla usted ~:mlpabilidad en la conducta del seductor que aproveehando estados anímicos, dolorosos i situaciones anormales, quita la honra i tranquilidad de una mujer? ¿Porqué seguir esta rutinaria c1)stumbre de ·condenar siempre al más aébil de los .que delinquen?
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx