Zarela : una novela feminista

ZARELA 75 tímidamente a su hermana i esperando ins- tintivamente alguna catástrofe de familia. E~tas constantes di:scenciones separaron moralmente a tia i sobrina, al extremo de e- vitar ambas hablarse. Hermengarda, abusando de su soberanía, contrariaba en lo que le era posible a la sobrina, oponiéndo e a sus paseos i no per- mitiéndola conver ar a solas con Ruperto. Margarita suplicaba a éste la librase cuanto antes de aquellas penalidades domés- tica~; i el señor Tassara, pue to al corriente de lo que a Hermengarda convenía, presio- nó al joven para que formalizase su compro- miso, fijándole un plazo improrrogable para la realización de la boda. Ruperto, en la apariencia, accedió a to- das las exijencias del padre de su amada;... pero no queriendo contrariar a su madre, ni renunci~r a Margarita, concibió un ruin pro- yecto. Arrendó en Tingo una solitaria casita i luego que fué a ver a la joven, la dió un pa- pel citándola para aquel balneario. La mu- chacha sin sospechar el lazo qne se le ten- día, acudió al atarde0er a la cita, no sin ven- cer grandes dificultades i hacer prodigios de inventiva. Ruperto recibió a su amada con gran-

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