Zarela : una novela feminista
76 LEONOR E.DE MENÉNDEZ des demostraciones de afec~o. ¡Oh cuánto a.. gradecía sus sacrificios! Por él desafiaba la cólera de esa hiena de tía, por él desa:fi.aba a la intransigente sociedad i obligado esta- ba a corresponderle amándola con la ciega idolatría del fanático a su religión, adorán- dola postrado eternamente a sus plantas de rodillas. Ya no .veía la hora de poderla mos- trar a los ojos del mundo como la compa_ ñera de su vida i la soberana. de su cora- zón. Terminado el vehemente exordio, Ruper- to, para continuar tranquilo el discurso amo- roso, alejó como siempre a la criada i llevó a su amada con reíínada astucia a la solita- ria vivienda. Luego que estuvieron dentro, Ruperto cerró al disimulo con llave la puer- ta, Margarita no babia observado las precau- ciones del amado; éste, para tranquilzarla i borrar toda sospecha, hacía constantes alusio- nes a la próxima realización del enlace. Al saber que aquella casa estaba desha- bitada, la había tomado con anticipación pa- ra pasar en ella la luna .. de miel. Deseaba que su futura moradora la conociera ant.es i diera su opinión respecto a las comodidades que ofrecía i ·si los muebles que la decora- ban eran de su agrado. Margarita todo lo aprobó, manifestando-
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