Zarela : una novela feminista

68 IJEONOR E. DE MENÉ NDEZ cer mas dig:pa de nuestro afecto; no miman i adulan i asi se deslizan alegres i varjadas las noches. Debe~ estar tranquila, no soy un 1m- bécil para tomar aquello por lo serio. La. señora respiró como si acabase de salir de una pesadilla. - Hago mal en dudar de tí Rupertit0, conociendo tu gran talento- le djjn miran- dole orgullosa - de hoy en adelante viviré tranquila. * Como Ruperto, Simón del Valle frecnen- tó al principio la casa de la familia Tassa- ra, solo por serle grata aquella sociedad, pe- ro viéndose :finamente atendido por Hermen- garda resolvió hacerle el amor, sin experi- mentar por ella otro sentimiento que no fue- se el de la amistad. En cambio en el deso- lado corazón de Hermengarda, germinó poten- te el amor hacia él. Tiempo después llamó la atención del a- fortunado Simón, la delicada belleza de So- l edad, su carácter dulce i apacible, sirvien- dole además de poderoso incentivo a su na- ciente afecto, el idilio de la JOVen con E- duardo.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx