Zarela : una novela feminista
LEONOR E. DE MENÉNDEZ El más entusiasta i audaz de los tres e- namorados era Ruperto Saldívar, el que, a- provechando del temperamento vehemente de Margarita, hacía grandes progresos en su a- mores. No obstante que de Ruperto se murmu- raba mucho, tenía la suerte de hallar siem- pre abiertas las puertas de los mejores salo- nes; parece que a esto contribuía, su buen fí- sico, la elegancja en el vestir i su gran hi- pocrecía. Huerfano de padre, la madre cuidó de él con ciega idolatría. El inten o afecto que le profesaba no le p~rmitió ver los de- fectos que adolecía, hallándole en cambio grandes cualidades; tolerándole caprichos i a- berraciones. Le puso en uno de los mejores colegios i el muchacho novedoso en los primeros días estudió con decisión e interés, refiriendo a la madre sus progresos; ella, satisfecha i go- · zosa, decíale proféticamente: «Rupertito, serás mas tarde un gran hombre.» Pronto vinieron las quejas del colegio, Ruperto era desaplicado i de un genio inso- portable. La madre hizo ver a su hijo en- tre súplicas i mimos que aquello no estaba bien, que debía continuar como al principio
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