Zarela : una novela feminista
ZARELA 59 quitándole la manía de e travagante vestir, ya sería otra cosa. E~e sombrero de anchas alas, esa larga melena, los saquitos cortos i esos zapatitos de llamativos lazos de cinta, todo ello sería de fácil reforma; pero ¿cómo reformar Dios mio lo innato) lo que se lleva en el espíritu, lo que está en la sangre? Es un bohemio; luego, ~sa pedantería que me exaspera, ese afán de beber como lechuza; esá maldita costumbre de fumar opio, inyec- tarse morfina, vicios estos según él, de moda i elegantes, que le sirven de numen para sus excelsas e incomprensibles compos1c10- nes poéticas. ¿Corregir esto,? parece impo- sible. ¡Pobrecillo, es una lástima,! porque · Ja verdad, me sabe a gloria aquello que me di - ce: «Amada, tú eres la soñada i presenti- da) que llegaste de las inconmensurables re- giones siderales, para clarear la nocherniega de mi vida i alborozar este corazón tempra- nero.» «El° mañanear dichoso de mi existencia se- rá cuando en tus ojos divise, el rutilante des- tello pasional i tus divinos labios .pronuncien el lum.inoso sí; confundiendo nuestras almas en connubio eternal, uniendo nuestros seres con cadenas de nardos, miosotis i jazmines, arran- cados del jardín de los ensueños.»
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