Zarela : una novela feminista

58 LEONOR E. DE MENÉNDEZ Todo · este afán, todo este arte desph·~gR.­ do con maestría, propendía a un solo i único fin, cual era, ver surgir de lo desconocido e imprevisto al compañern sostén de su de- bilidad. Las sobrinsts, frescos capullos, constituían sus mejores adornos para atraer sobre si las :µiasculinas miradas. No había fiesta o raunión pública en 1a que no estuvieran i en las di:Stribucione:s r"e- ligiosa~ i procesiones, Hermengarda ponía e'- pecial cuidado en llevar un estandarte o al- guna visible insignia; llamar la atención, era su divisa. Las tertulias de la familia Tassara eran suntuosas i constantes, a ellas asistían nn gru- po de _personas selectas. ¡Qué fastidio - exclamaba Hermengarda descorazonada después de estas reunione~) - qué fastidio! mortificarse tanto i para qué? - Para que vengan unas a darse por mal ser- vidas, a censurar las mas i los jóvenes a di- vertirse, a gustar de esquisitos manjares i a beber: he aquí todo. I el tiempo pasa i el dinero escasea, se esfurna, se esfuma sin re- sultado provechoso. ¡Sí Pericles Sotomayor no fuese un de- generado, ya le habría aceptado;! no impor.. taría lo ridículo i enclenque de su ngurilla.;

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