Zarela : una novela feminista
46 LEONOR E. DE MENÉNDEZ minante hermana. ¡Oh! cómo le pesaba en- tonces, ser padre i hermano i haber prac- ticado el séptimo sacram~uto. Con algunos días de anticipación se ha- bían repartido las invitaciones, la prensa a- nunciaba el social acontecimiento i en la ca- sa de la familia todo se había previsto, ha - ta el lugar destinado a la orquesta e taba artísticamente arreglado. Cualquier observador que hubiera vi to aquella tarde a Hermengarda, habría imagi- nado ser ella la reina de la ne ta según era la exageración de su tocado, el lujo de su rico vestido i las horas pa adas ante el e ~pejo en- sayando miradas, sonrissi , aposturas i mími- ca. Enjalbegada, cubiertas las mejillas de fi- no carmin, entorflados voluptuosamente los o- jos i palpitante el seno de atrevido escote, dió principio al baile Hermengarda en com- pañía de aristócratas damas i di tingnidos ca- balleros. Su preocupación más grande en aquella noche era dar a saber la poca o ninguna di- ferencia de edad que entre ella i las sobri- nas existía. En su entusiasmo i ab::;tracción del b ai- le, olvidó las atenciones que debía a sus in- vitados portándose como lo haría una niña
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