Zarela : una novela feminista
ZARELA 45 Ron lo .. · re ur o que en este pai se nos de- ja para a egurar una felicidad siquiera rela- tiva. Aquí, hijas mía , no podemos contar para t>l porvenir con otra cosa que con el matrimonio i para con egnirlo pondremos en juego todo los medios, por ilícitos que pa- rezcan . El ardid debe ser nue tra arma fa- vorita. Para la organización del gran baile, Her mengarda había tomado nota de algunos a- puntes histórico ·, de la manera cómo los re- yes i magnates de la tierra realizan esta cltt.· se de ceremonia ; para, i no podía imitarlas con exactitud, hacer por lo meno un simu- lacro de ellas . El señor Ta ara, alarmado con estos aj e- tre de familia i mucho má por el fuerte deticit de su caja de ahorros, hacia algunas ob ervaciones a la intransigente hermana re - pendiendo esta imperturbable: «Déjame hacer hermano mío; vosotro , ¿qué sabeis de estas co as? La ociedad, hijo mío, cuando se es- tá en ella, es una tirana i preciso e some- ter e a sus imposiciones, de no, preferible es vivir a usanza de los cartujos .. . .. ... . El señor 'l a.ssara nervioso i malhumora- do, veía con no disimulada pena, salir con- tinuamente el dinero de su caja i perderse · cnn rapidez en las traviesas mano8 de su do-
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