Zarela : una novela feminista

44 LEONOR E . DE MENÉNDEZ disfrazado mas al per'=ionaJe llamado despo- tismo, quitándole el aspecto repugnante de lo::i primit.ivos tiempos i por esto no llama tanto la atención; per0, bajo la moderna ves- timenta, s~ le puede conocer. ¡Cuántos co- nozco yo de frac i levita i cuantas pobres acémilas soportando la pesada carga! Por es- to hijas mías, cuidemos, cuidemos mucho del bien parecer. -Soledad hija mía, no seas tan natural, eso no está bien, un poco de arte, de c.hic, cnmo diría una parisina, la soberana de la gracia i elegancia. Eres muy pálida, a vi va. el color con el del estuche; deja que el ta- lento de la costurera, supla con los colcha- dos la redondez de las curva ; las angulosi- dades son antiestéticas . -Margarita, acentúa con negro de hu- mo tus lunares que te vienen a maraviÜa, un poco mas de bermellón en tu linda boca. No seas tan franca hija mia, la franqueza en esta sociedad es gran defecto, puede ocasio- narte no pocos sofoquines; en cambio con la ficción, cuánto . se puede obtener i si es con los enamorados tanto mejor, de esa manera puede contarse con algunos para escoger. Alguien que me escuchase, hallaría poco natural i correcto lo que acabo de indicarles, mas y o les diría que me respondan cuáles

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