Zarela : una novela feminista

Z RELA 43 En los momentos que tomaba Hermen- garda algún reposo, llamaba cerca de sí a las obrinas i daba comienzo a su plática so- cial. Había llegado el instante anhelado de toda mujer para brillar en e e mundo de so- ciedad en el que se hallaba de incógnito su porvenir i para de cubrirlo i hallarle halaga- dor i sonriente, preci~o era desde el in tante de poner la tímida planta en el umbral de aquel mundo, e forzar e en no de cuidar mul- titud de nimiedades. La gracia, la elegan- cia, la coquetería i el arte formaban en con- junto el mi terio o gancho para atrapar no- v10 buen mozo i de fortuna. Con po e de a~triz ex perta decía er- mengarda a las jóvene..., : -Hija mia , la di - tinguida escritora Carmen de Burgo ha di- cho que: «en las muj ere hay un de eo, he- redado por el sexo, de parecer bella , pues durante muchos siglo no tuvieron otro po- der que su hermosura para librar e de lo malos tratos de sus tirano i er tratadas co- mo criaturas de amor en lugar de be tia de carga.» Pues bien, ¿ustedes imaginan que e- se estado de cosas ha cambiado mucho?; no, hijas mías, hoy como ayer continúa siendo ca- si lo mismo, con algunas excepciones. La Ú- nica variación es C]_'1'3 la civilizaci_ó n i pro- ~reso han cambiado algo el escenario; han

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