Zarela : una novela feminista
32 LEONOR E.DE MENRNDEZ mías reumo un capitalito i hoy nadie se a- cuerda de la hacedora de chicha, todos le quitan el sombrero i la engríen diciéndole señora; así más tarde, nos dirán las señoras del Río. Cuando en el ánimo de las mujeres rei- nó la calma, acordaron alejarse cuanto antes. del lugar para rehuir la responsabilidad que pesaba sobre ellas, optando por irse a radicar a !quique animadas por la pequeña e .. peran- za de que fuera verdad lo que Olga les ha- bía dicho. La señora de Espanet, llena de júbilo i gratitud a sus bienhechora::3 recibió a la cria- tura como una bendición del cielo. Inmediatamente hizo sacar con Rosalía i a nombre de los padres la partida de bau- tizo de la niña que prohijaba i empezaron los preparativos del regreso. * * * Intenso fué el pesar que hirió a Soledad i a Raimundo al tener conocimiento de la pérdida de su hija i de la misteriosa desapa- rición de las mujeres que la cuidaban. Como Soledad dió transitoriamente su hija a éstas, ella debía llevarse Ja pe0r parte en el infausto acontecimit3nto.
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