Zarela : una novela feminista
ZARELA 31 un vericueto un coche i se las lleva como diablo a las almas en pena. Mire que resabio~as, deben ser grin- gas cuando saben más que nosotras. - Ya lo creo que sí, i mas que cual- quiera. -¡Cómo no acordamos por María. Si vas en un Jumento, divertidas estaban, i si es el tordillo, ni don automóvil le gana. ¡Qué bobalicona1' hemos estado mujer! - Que le he- mos de hacer, tarde piache i a mal que no tiene remedio, hacerle buena cara como reza el refrán. -I por tan poco que se llevan a la ni- ñs, por eso siento mas rabia. Su apuro ma- dre en recibir, es lo que ha malogrado el ne- gocio, hemos podido sacarles más. - Paciencia Pepa, no se mueve la hoia del árbol sin la voluntad de Dios. -Madre, por favor, no mezcle a Dios en estos lío~. - Bien, no te atufes mujer, entonces se- rá el destino, no hemos de pelear por ello; será el pícaro destino el que nos hace esta jugarreta; despues de todo no es una bico- ca la que hemos recibido, que si le sabemos manejar cou tino, verás en lo que se convier- te, ya lo verás que vamos a ser algo; recuer- da que la comadre Mónica con sus econo-
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