Zarela : una novela feminista

28 LEONOR E. DE MENÉNDEZ bio de la nma, pero para evitarnos palabre- ría inútil, me la dan inmediatamente sin ro- deos, de lo contrario nos iremos con la mú- síc&. a otra parte hasta hallar gente mas a- vizada. Las dos mujeres cruzaron una rápida mirada en la que se veía el destello · de la codicia; la mas anciana rompiendo el mutis- mt1 i como s1 acaba'3e de adoptar una reso- lución, dijo: - Bien señora, que le hemos de hacer, la pobreza es muy mala consejera, le damos a la niña pero nos dicen dónde se la llevan, queremos verla sieID;p~e. En esta vez, cruzaron una mirada de inteligencia el ama i la criada. - La llevaremos a Iquique, lugar de nuestra residencia - re.spondió en tono since- ro Olga. La joven nodriza enjugándose dos lá- grimas con el dorso de las manos agregó- solo con la condición de verla siempre, la dejamos ¡pobrecita! -Diga dichosa ella - apuntó ' Rosalía i tomando en brazos a la niña agregó con mo- fa - ¡qué caprichos los de mi ama! el ange- lito no vale la mitad del dinero que aquí de- J a. En fin, qué le hemos de hacer, estas se-

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