Zarela : una novela feminista
26 LEONOR E. DE lúENÉNDEZ - Yo podría auxdiarla de una manera mas eficaz i posíti va, dándolRs junto una bue- na suma de dinero, para que, l jos de aquí vivan con más de ahogo. -F1jense que sa g anga no e ofrece todos los día -apuntó inten0ionada Ro alía escudriñando al di irnulo la fi ouomía de la dos mujere . -Dice la verdad, pero ¿qu' de ea de no- otras la eñora para hacerno ac1~eedora a la boni a propina?-ínguirió la anciana. -Algo muy sencillo: oy viuda i hace poco tuve la fatalidad de perder ]a única hi- jita que me quedaba· de de entonce .tni vi - da es un uplicio i ando bu cando una cria- tura que ocupe el lugar Yacio, para amorti- guar el tri te recuerdo. No ob tante que mi recursos pecuniario oo e ca.. o , haciendo un verdadero sacrificio he dedicado cier a can- tidad para e e objeto. Si u tecle me ceden la niña que se les ha confiado, yo le doy in- mediatamente el dinero i con él pueden mar- charse donde gusten a trabajar independien- temente i con mayor holgura. La joven campesina que ha ta entonces habia guardado silencio dijo en tono re_ suelto. - Señora, eso que nos propone es un im- posible, yo no lo consentiré-i poniéndo e de
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