Zarela : una novela feminista
ZARELA ~1 placer unido siempre al dolor.» Vióse no ya ante el espejo, sino ante la irónica fisonomía de un amigo, el día que, acong0jado i ansio- so, fué a pedirle un consejo de oratoria, pues que para desempeñar dignamente su honroso papel de representa11te, debía hauer escuchar ~ voz en la gran sala) emitiendo opiniones i refutando las agenas que no fuesen de su agrado. ¡Como recordó la intencionada son- risa de su consejero cuando le dijo: «Amigo Basilio, nada tan fácil; un poco de atención, ahí está todo. Póngase siempre del lado de la mayoría de opiniones: -me adhiero a los señores X o Z. Fíjese además lo que hace falta en su pueblo) la adquisición de una cam- pana para la Iglesia, la fundación de una es- cuela, etc., lo manifie$ta en pocas frases i con todá la sonoridad posible i ya está he- cho su papel.» La sonora campana del gran reloj del hotel, dejó escuchar las once de la mañana sa·cando al diputádo de su gran abstracción; acercábase la. hora de ir al comedor i con- templar la ceñuda fisonomía del dueño del hotel, qu~ ya le había notificado desaloiarle si no cancelaba sus cuentas. Esta idea aca- bó con las indecisiones del diputa.do, hacién- dole salir presuroso camino a la casa compra- venta.
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