Zarela : una novela feminista
20 LEONOR E.DE MENÉ DEZ níalé estrecho, la excesiva gordura era un in- conveniente para la Pstética de su figura, su abdómen presentaba enorme relieve pugnan- do por romper el ·delicado chaleco; los bra- zos tendían a separarse del tronco, el cuello alto congestionábale el rostro por la opresión i los guantes alabastrinos abriéndose por las costuras, comprimían la circulación de sus manos enormes. Aquello fué un suplicio, mas un suplicio de soportable vanidad. _ Su figura grotezca i ridícula, antojósele al novato representante la de un alto i sin- gular personaje. Sus amigos i conciudada- nos de allá del terruño aparecían ante su i- maginación empequeñecidos moralmente. ¿Qué eran a su lado, sino homúnculos insig- nificantes, microcéfalos inconscientes en espe- ra de lo que él, el superhombre, haría en favor de la provincia( ¡Si le vieran en aquel traje, con su aire arrogante de magnate; qué placer i satisfac- ción experimentarían de haberle elegido su re- presentante. Estas reflexiones llenáronle de a- rregosto, haciendole sonreír a su otro yo, al aristócrata Basilio, metamorfoseado por aque- lla elegante vestimenta. Otro recuerdo no agradable e importuno, acudió a su mep.te produciéndole bochorno i haciéndole exclamar: «Esta es la vida, el
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