Zarela : una novela feminista

ZARELA 19 do, sacó un día su elegante frac que le sir- viera en la instalación del Congreso i mirán- dole cariñoso pasó amablemente el cepillo por toda la prenda; colocándole cuidadoso sobre el sofá del pequeño cuarto del hotel, púsose a calcular la cantidad de dinero que podria sacar vendiéndole «¡Vanitas vanita- tum, et omnia vanitas!» -exclamo :filosófica- meüte.-Todo pre~ario i delesnable i no obs- tante, ¡cuán fatuos somos! Cuando la fortu- na nos eleva, no recordamos lo que hemos sido, ni lo que por un capricho del azar po- demos ser; el presente feliz embriagándonos, hace que sólo pensemos en él. ¡Quién te iba a decir Basilio que llegara para ti este día! ¡Quién te iba a predecir, amado frac, que en lugar de ser guardado cual trofeo de victo- ria, debías ir a dar a una casa de compra- venta! Terminando el diputado su monólogo do- bló la prenda i notando algo en el bolsillo del pantalón, extrajo un par de blancos guan- tes i un pañuelo de seda que embalsamó la habitación con el fuerte perfume que de él se desprendía. Basilio aspiró con delicia a- quel perfume que le produjo instantáneamen- te un fenómeno de psíquica recordación. - Vióse ante un espejo como en el clásico día de la instalación del Qongreso; aquel frac ve-

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