Zarela : una novela feminista

200 LEONOR E. DE MENÉNDEZ ño, será el brusco i cruel de tantos otros, si el hastío i cansancio reemplazará mañana es- ~e gran carmo. ¡Oh! esto sería muy doloro- so i mi deber de amigo me obliga adye~· tirlo. -Zarelita,! .:_la decía - «cuando te cases mira lo que haces, piénsalo bien,» lo diCe el verso i yo también. ¡Ouid ado liija m.ía ,.! alguien ha dicho que el matrimonio es <un fardo cerrado en el que hay multitud de rep- tiles i bichos venenosos i solo una anguila; cuidado no cojas ésta. Los hombres, hjja mía, s.omos diestros en el arte del engaño i hacemos carantoña-s tantas, cu~ndo de novios varr .os, que es muy dificil conocernos; necesitais' abrir mucho _lo·s ojos i t~ner los oídos muy finos para des- cubrir bajo el disfraz al verdadero personaje. .. Zarel~ agradecía sinceramente a ~1:1 ami- go, manif~stándole la certeza de . ser muy diehoza,,. por la calma con. que · había proce- dido en la elección del compañero de s_u vida i ~as exc~pcionales prendas morales que adornaban a éste. - Si ~s .así hija mía, que el OÍelo les bendiga. -respondía ·suspirando Peñaloza; pf3- ro, .no quedando del todo satisfecho, voJ~ía. a las andadas diciendo al joven en la prj- mera oportunidad de hallarle solo: ' ...

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