Zarela : una novela feminista
Z.A.RELA ·~01 -Rafael, Rafaelito, calma hijo mío, re- fiecciona bien lo que vas a hacer: hay quien asegura que el matrimonio es un juego de a zar i otros dicen, «es una plaza sitiada, en la cual, los de füera anhelan entrar i los que se hallan dentro ansían salir.» El joven entusiasta i gozoso borraba los temores de su buen amigo haciéndole ver la félicidad que se le e~peraba. · -¡Ah, si usted hubiera hecho lo que yo!- decía Rafael en tono de profunda conviccióh~ - ¡si usted hubiera hecho lo que yo, qué distinta sería hoy su existencia,! no estaría tan solo, tendría a su lado una compañera que ayudándole en sus 13:-bores~ fuera a la vez el dulce i refr· ~eran te oasis en el que des- cansa.ra de sus luchas e investigaciones. - Dices bien Rafaelito, debe ser que a- gradable la vida así, al lado de uná inteli- gente i buena compañera; mas el defecto es- tuvo · en este caprichoso corazón que amar solo una vez quíso. Soy un peregrino de la vida que erran- te llego al fin de mi carrera, huérfano de é·a- riño, sin más afectos que el de mis amigos, sin más anhelos ni ambiéiones que las q tie pued~ ofrecerme mi querida ciencia. En mi hogar reinan la aridez, las sole- dades i tristezas del desierto, el frío se ex- •
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