Zarela : una novela feminista

LEONOR E.DE MENÉNDEZ 7 Luisa, haciendo entrar en l~ babi tbl-ci6n a su criada de confianza, entornó •de nuevo la puerta í tomó el asiento que había dejado. Guardó indecisa un momento de silencio i ~ pasándose por la frente una de las ariHtÓ- cra tas manos en ademán de borrar idea im- portunas, dijo a Rosalia mirándola con :fije- za, atisbando en la franca fisonomía el efecto de sus frases. - Resalía, ¿verdad que me amas de veras i que debo confiar en 1a sinceridad de tu afecto? ¿Verdad que no puedes olvi- dar jamás lo que tanto mi madre como yo hemos hecho a tu favori' -¡Ah, mi querida señorita, eso nunca ja- más se olvida! ¿Qué habría sido de mí si la caridad de ustedes no me libra de esa arpía de mujer que no contenta con explotar mi trabajo me martirizaba de la manera más bru- tal? ¡Ay! señorita, si necesita de mi vida, dí- galo que no vacilaré un solo instante en oár- sela como prueba de mi eterna gratitud. -Gracias, hija mía, desde hoy eres mi aliada; cuento con tu ciega obediencia i si- lencio absoluto. Vé ahora a casa de mi her- mana i dile que la espero mañana a las cin- co de la tarde, hora en que la señorita Lili estará dando lección de piano; vuelve pron- to, no olvides que hoy es dia de recepción i tienes que hacer algo más de lo ordinario.

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