Zarela : una novela feminista

6 ZARELA .Sin det enerse en su boudoir, penetró a su gabinetito de lectura cerrando tras sí la puerta. Un artístico ramo de violeta.. embal- samaba el tibio ambiente de la habitación, valiosos cuadros de renombrados artistas de- coraban sus paredes; un estante coquetón, un escritorio, algunas sillas de moderno estilo i un precioso canapé constituían su menaje. Luisa miró con cariño todos aquellos ob- i etos familiare$ i un suspiro de satisfacción escapóse de sus labios. Quitó~e guantes i sombrero i sin despojarse del valioso abrigo de pieles, sacó del e ·tante un manual de me- dicina. Tomando cómodo asiento e? el canapé abrió el libro por la señal colocada entre sus fojas, allí aparecía una página con varias a- notaciones i llamadas en el márgen hechas con lápiz rojo, que hacían comprender haber sido leida otras veces. Después de terminar su lectura se puso de pie i comprimiendo un timbre abrió la puerta. Una sirvienta se presentó al momento. -Resalía, ¿salieron el señor i la señori- ta Lili, verdad? -Sí señora, hará un cuarto de hora mas o menos, les oí de0ir que iban al colegio, parece que una de las niñas se ha indispues- to i les mando llamar.

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