Zarela : una novela feminista
192 LEONOR E . DE MENÉNDEZ la naturaleza? ;,No te parece lo más conve- niente, lo justo i natural, lo que está preesta.: blecido por esas leyes i la razón, es que la mu- jer continúe como antes siendo la tierna he-· míptero compañera del hombre o la traviesa ortóptero que le haga di vertida i grata la vi- da? -Si, Zarelits. -agregaba el astrónor:q.o- es desatino pretender aquello, es como si tu-' viésemos la insensatez de oponernos a la ley: de la gravitación universal. - No hay por qué alarmarse amigos míos. -respondía sonriente Zarela -sería un ab- surdo intentar ir en contra de esas leyes i. el que así lo hiciera, sufrirá el justo castigo dA la naturaleza. Tengan la convicción que la mujer mo-, derna continuará siendo la compañera aman- te i sumisa del hombre; pero más espiritual i cornrníente de su valer i derechos, así como mas idónea para desempeñar los deberes au- gustos de madre, educadora, i miembro útil de la sociedad. Lo único que nosotras pretendemos es que se considere a la mujer igual y compa- ñera del hombre en la verdadera acepción de la palabra; no su :inferior, esclava, o ma- nequí de sus CaIJrichos i pasiones. Deseamos que del hogar desaparezca aquella paria que,
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