Zarela : una novela feminista

191 ti~a, ~as deb,emos preferir la de doble. filo, es decir la d~l ridiculo. -:--- ¿Usted está en la seguridad de que las ~eminista.s sean tan pelig1·osas para hacerles esa cruel gllerra?-respondía i?<tencionado el am1g?. - ¡Bah! fíjese en las metamo1fosis qu~ debido al feminismo se está operando ~~mes­ tra bella mitad. A la mujer larva de los tiem- pos prehistó_ricos, sucedió l~ ninfa de la edad media, esa dulce i pacífica compañera, tan ensalzada i cantada en todos los tonos; mas, en nuestra época, la crisálida deja el ca.pullo de su bendita ignorancia i se convierte en temible maripo~a que rebolotea incesante en torno de las ciencias, artes, profosiones, indus- trias etc, vedados antes a ella i de exclusivo dominio nuestro. S.i en ~nropa esos bobalicones l~s dejan hac~r de las s~1yas, allá se la avengan i su- fran solos las consecuencias de su estulticia; mas. aquí en el Perú no, i mil veces no, de_ tengamos su evolución, aun es tiemp0 amigo mío. -Zarelita, hija mía, - decía en tono pa- terna.l el señor Peñaloza - ¿cómo es pos.ibl~ que tú, i.nteligente i sensata, c.ontribuya.s, o mejor dicho, formes esta marañ~ feminista,? ¿cómo: pretender contrariar así fas leyes d~

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