Zarela : una novela feminista
178 LEONOR E. DE MEN~NDEZ la i recurriendo al engaño la dijo aparente- mente tranquila, que lo~ datos i evibidos res- pecto a Margarita erao. fal os i que ésta ha- bía dejado de existir 'hacia tiempo, según constaba en el registro del estado civil, i que dicha noticia la había recibido de perso- na autorizada. Aprovechando el e tado anímico de su hija a causa del de en9an to recibido, la se- ñora pretextando social i urgente compromi- so, salió del hog r i alquilando un coche hi- zo conducir lo re to de Mugarita i su hiji-\ al cementerio. llí la buena eñora sintió angustia indescripttble. El cementerio laico, lugar destinado a recihir los de"pojo de las desdichadas, queda detrá del cató! ico i como el coche no podía llegar ha ta aquel por lo irregular del camino, tuvo que recorrerlo a pié. Aquello era un ba urero repugnante, lleno de maleza , guijarros i re tos de flores de tela, cruces i deshechos de toda~ aquellas ofrendas de cariño, o mera. fórmula, con que los vivos hacen ostensible el recuerdo a los muertos. Dando quimbas i traspies llegó el fúne- bre cortejv al desolado recinti). U na puer- ta de reja con sus fierros enmohecidos i ro- tos, por donde los perros famélicos pueden penetrar a satisfacer su hambre, se abre pere-
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