Zarela : una novela feminista
176 LEONOR E. DE MENÉNDEZ Margarita toma. en brazos a su hija, i cual la poetiza de Mitylene en el promontorio de Leucates, abrazada a su tierna lira se arroja con vertiginosa rapidez en el abismo!..-....... Un labrador que distante ha visto caer a la suicida, da aviso a varias personas i acu- den al lugar del siniestro. Madre é hija se hallan de espaldas cer_ ca del cauce del río. El destino, como últi- ma i única concesión, permite que la cai- da no les desfigure; la piadosa Belleza no- quizo abandonarlas. Se da parte a la p olicía i en tanto qn-e ·ésta llega, permanecen abandonadas sobre el lecho de verdura que compasiva, cubre ho- josa gran parte de los cuerpos. Como no hay una morgue, continúan a- llí algunas horag, porqu.e hasta en el hospi- ~al se niegan a recibirlas. ( 1 ). · ' Después del vano ajetreo_de la policí~ unas pobres gentes ceden un cuartucho mL ·serable i allí sobre rústica i vieja mesa son - colocadas madre e hija muy próximas las dos en espera de las . investigaciones médico le- gales. El silencio,_ el desdén i el abandono, (1) 'Ji;n la época de nuestra. narración nQ existía la morgue recientem ente in talada .
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