Zarela : una novela feminista

170 LEONOR E.DE MmNF.NDE7, -Tu aspecto, tu melancólico semblante -la dice,-todo en tí me revela que eres u- na hermana, hermana mía de dolor. ¿Qné haces aquí? Margarita, con la esperanza de que a- quella incógnita e improvisada amiga pudie- ra socorrerla en su a:flicti va situación, le re- fiere a grandes rasgos lo que le acontecía. -Me sorprende, es raro que en tales a- prietos se vea una mujer joven ibonita por a- ñadidura-responde la desconocida aproximan- do su rostro al de Margarita, causándole vér- tigo co,¡_~ su aliento saturado de alcohol. -Es raro lo que me acontece, ha dicho usted, pero ya que no lo he podido evitar, ¿cómo podría verme libre de tales apuros? - ¡Bah!-respondió con estrindente carca- jada la mujer -¿Qué hacer,? pues ir en bus- ca de la prostitución, único refugio que ofre- ce nuestro estado social a una pobre que no conoce ni sabe nada útil para ganarse la vi- da honradamente. - ¡Horror, no, mil veces no! -Entonces, no quejarse -fué la respues- ta lacónica de la mujer, disponiéndose a mar- charse. Margarita intrigada la detiene diciéndole: -I usted, ¿de qué vi ve, a donde se encami- na ahora?

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